viernes, 31 de julio de 2009

Cuando le dí la espalda a la Tour

(Jardins du Trocadéro, XVIe arrondissement).

Cocinera como yo no hay dos

Mis días de cocinera comenzaron un poco a la fuerza cuando medio sin querer me mudé sola. Fue por mayo y era un hermoso departamento de techos altos y roble de eslavonia con poca luz pero encantador. Ahí tenía una cocina que estaba un poco alejada y la verdad es que tenía tan poca onda que no incitaba a nada. Durante mis años ahí, que en realidad fueron 2, aprendí a preparar muy pocas cosas y mis intentos en general no fueron exitosos porque como tenía la cocina tan separada por un pasillo del resto de la casa a veces las comidas se me pasaban un poco y tenía que salir corriendo cuando escuchaba algún ruido extraño. Mi gran especialidad eran las verduras al vapor y las milanesas de soja con queso derretido "al microondas". Toda un experta en esa materia, la verdad es que nunca me preocupe demasiado por aprender a cocinar carne de vaca porque mis milanesas Granja del Sol eran infalibles e insuperables y además mi queridísima Mamá Postiza me dijo que ella se encargaría de prepararme carne y así pasé 3 ó 4 noches por semana en su casa degustando sus delicias a la parrilla. Nobleza obliga, cómo diría mi ex jefa, no puedo omitir contar sobre la vez que preparé papas al vapor como guarnición y puse tantas que las que quedaron en la parte de arriba de la "vaporera" nunca llegaron a cocinarse lo suficiente y cuando las serví se mezclaron las cocidas con las semi crudas. El problema fue que tenía un invitado: mi ex que en ese momento todavía era mi novio, un ser poco tolerante a la comida mal cocida y especialista en verduras debido a su vegetarianismo, quién se molestó tanto que decidió que desde ese momento él sería el único cocinero autorizado de nuestra relación. Felizmente el cocinero no fue más; yo conocí a mi chico y también me mudé a otro departamento muy muy luminoso y con una cocina mucho más amigable, especialmente por la fuerza de la combinación de la luz del lavadero con la de la cocina. En esta nueva situación habitacional empecé a animarme con la cocina con el asesoramiento de Madre, Madre Postiza y Novio y descubrí el placer de cocinar, de cocinar bien. Por ese mismo tiempo también me convertí en Chica G y exploré más de cerca el mundo de la gastronomía, aunque como disciplina televisada. Fueron tiempos de revistas, recetas, cocineros de moda y mucho restaurant. Los platos que fui elaborando me gustaron cada vez más y cambié las milanesas de microondas por microondas para descongelar milanesas de peceto preparadas por mí. Mis grandes recetas son bastante heterodoxas pero garpan: bondiola con sal gruesa; carré cortado en tiras y marinado con salsa de soja y jugo de limón y luego cocido en ese jugo; grandes salsas; tarta con peras, cebolla caramelizada, parmesano y nueces de pecan; ensaladas frías y calientes; piroguis; tarta de atún y mi gran tarta Casancrem, súper liviana con tomate natural, choclo, queso, atún o pollo, mostaza, limón, casancrem y huevo, que confirma que Martiniano no miente: "Como levanta con Casancrem".

miércoles, 29 de julio de 2009

Para ver la luz al final del tunel

(Rosario, Sta. Fe)

Falsa alarma

*Texto de enero, importado de blog anterior.
aaaaaaaa
Desde hace un año me convertí en mujer. Sí, un poco tarde, lo sé, pero no en ese sentido: empecé a usar cartera todos los días. Yo era una de esas chicas felices que muy cada tanto se ponía una cartera: para ir a una fiesta, comer afuera y no mucho más. Me conformaba con los bolsillos del jean; plata y llaves en los bolsillos delanteros (el grande y el chico de la derecha) y el bolsillo trasero derecho para el celu. En esa vida feliz también hubo carteras, pero todas ellas vivían felices y nuevas en mi placard. Una negra chiquitita para cosas serias y otra color "suela" redondita y muy linda, todas de cuero y de una marca todavía de moda que hacían que mi cuñada me preguntara por qué no usaba cartera, "sos rara" me decía. Entonces llegaron a mi cotidianidad las carteras, un poco sin quererlo pero para quedarse. Entonces compre más, y llegó mi gran cartera azul que sirve como bolso para el fin de semana. Entonces la recargué y ahora no puedo sacar nada porque todo es considerado de máxima necesidad. Entonces la chica con la gran cartera azul visita Disco como todas las semanas y al salir llena de bolsas suena la alarma. Entonces ella y su gran bolso vuelven a entrar, muestran el ticket y el Sr. Seguridad le pide que vuelva a pasar para confirmar que la alarma la señala a ella. Efectivamente era por ella, entonces viene la temida frase: "Te tengo que revisar" y siempre tratando de ser amable el Sr. agrega: "Es por cuestiones de seguridad". Ahí me quedé tranquila porque no era que la gente de Disco creyera que yo era una chorra, sino que lo hacían por seguridad, que alivio. Entonces, al volver a entrar, primero me dice que debe ser porque llevo jamón crudo y yo le digo que llevo jamón pero que esta vez es cocido, entonces prueba con mi gran cartera azul y yo le digo que llevo golosinas pero que no las compre acá mientras le muestro un paquete de Rocklets todo rozado y después otro de Yummi en las mismas condiciones. Nada de eso, entonces vamos de nuevo y me pregunta si llevo dentífrico, obvio que le digo que si y saco mi estuche, aunque antes le muestro que también llevo toallitas, en un paquete semi vacío. Probamos con el estuche con el dentífrico y no. Vamos de nuevo con la cartera y la poca vergüenza que me quedaba. Entonces el muchacho que ya conocía toda mi intimidad ve la luz y me dice: "¿llevas un libro?", obvio que llevo uno pero Uds. NO venden libros. Entonces lo saco con dificultad, él lo mira en la solapa y me dice que no le sacaron la alarma, yo en vano le aclaro que es un regalo y lo pasamos por la alarma para darnos cuenta que el único producto que había en mi cartera que ellos no vendían era el culpable. Coincidimos en sacarle la etiqueta para evitarme nuevos incidentes y salí entre victoriosa y avergonzada porque confirme que era una falsa alarma pero también había expuesto mi intimidad y no había nada lindo para mostrar.