martes, 13 de octubre de 2009

La celeste

Los uruguayos masajeadores son caros y a veces te cobran en dólares. Los chivitos son sandwiches de carne de vaca y eso yo ya lo sabía. Las frankfurters no son las alemanas de acá, son más como las de viena de acá. Las húngaras son como salchichas parrilleras en pan de pancho y me gustan mucho.
Podría hacer muchas más observaciones como esas pero tan de golpe se vuelven aburridas. Lo que sabemos es que Punta del Este no es tan caro como creíamos, pero sólo porque Uruguay es más caro de lo que creíamos.
La onda punta que da a mar manso y mar bravo me gusta y también la ciudad que mira al río. Eso de caminar por la costa del Río de la Plata con su arena blanca y gaviotas me resulta encantador y siempre me remite por oposición a Buenos Aires, la ciudad que le da la espalda al río. Pocitos, Carrasco y Malvín tienen esa energía de mar, que a pesar de la falta de saladez, se siente fuerte en los huesos y en la piel. Y la Cuidad Vieja me recuerda a Buenos Aires y también un poco a Madrid, que es como la musa de ambas.
Sobre el clima primaveral, específicamente sobre su ausencia, estimamos que tuvo que ver con que los duendes del clima se resfriaron por los vientos y se quedaron sin fuerzas para activar la maquinita del calor. Igual seguro que ya están recuperando para presenciar el partido de mañana...

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