miércoles, 16 de diciembre de 2009

Amor a sueldo

Me gustaría tener una bola mágica que detecte oportunidades laborales y que me diga exactamente lo que el nuevo jefe quiere escuchar, para sorprenderlo y encantarlo. Quiero aparecer en el momento exacto, con las palabras justas para que al otro no le quede más que hacer click y contratarme por mi maravilloso timing.
Después, mis fantásticas habilidades y destrezas harían el resto. Pero hoy, lo importante es estar ahí, llegar primero. Además, esta bola maravillosa me mostraría como es el lugar de trabajo, su gente y como funciona el día a día, como para tener una idea y no perder el tiempo en cosas que no me interesan. Obviamente todo eso sería usado en la entrevista, junto a una cita del autor o serie favorita del jefe para lograr un éxito rotundo e imbatible.
Porque yo creo que si bien en muchos lugares existe el filtro de recursos humanos, en ese caso lo buscado tiene que ver más con lo objetivo, con los estudios y la experiencia previa. Pero una vez que se está cara a cara con el futuro jefe es la química la que ejerce su efecto y determina el comienzo de una relación o no. Casi como en el amor.

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