El panorama ha resultado ser otro y ahora mis cartas también son otras. Algo así como que ya no tengo un cuatro de copas y me arrimo a un caballo de basto. Algo así como si estuviese en la adolescencia y mis estados de ánimo y sensaciones mutaran polarmente ante cada estímulo.
Ahora mis sentimientos me confunden y también su actitud. Temo por muchas cosas y me planteo otras miles como ¿cuánto amor es suficiente para intentar estar juntos?, ¿hasta cuándo conviene intentar cuando las posibilidades de un nuevo dolor están latentes?, ¿cuántas veces uno se encuentra con alguien que lo hace feliz y con quien puede lograr una gran felicidad que después no se sabe manejar?, ¿existe alguna pareja que sea completamente feliz y nunca se plantee nada?
Y finalmente ¿sentir dudas significa que no tiene que ser? Ojala que no.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario